CERVEZA DIVINA

CERVEZA DIVINA

Una bebida dominada por mujeres.

Durante mas de 3mil años la cerveza fue una bebida totalmente dominada por mujeres, su historia se remonta a más de 4,000 años atrás. Y en estos milenios la cerveza ha estado siempre estrechamente ligada a las mujeres, consumidoras, pero sobre todo productoras durante al menos 3,500 de esos años.  ¿Por qué las mujeres estaban a cargo? ¿Por qué se rompió el lazo entre mujeres y cerveza?  A continuación, leeremos un poco de historia.

Las mujeres fueron las primer cerveceras en ser conocidas por el mundo, ya que al ser algo de cocina se consideraba ideal para el rol doméstico de la mujer. Las recetas se pasaban de madres a hijas por generaciones y las mujeres tenían el control absoluto de la producción, que era consumida por toda la población. Hay registros de cerveza en el 2000 a.C., en los territorios de Sumeria, hoy Irán. Las mujeres eran responsables de preparar esta bebida que daba ánimos a los constructores de la civilización y era un eje social. Las sumerias producían todo tipo de cerveza.

Estas primeras cervezas carecían de cualquier conservador, por lo que la producción era extremadamente local. Fue hasta el siglo XI que la monja Benedictina Hildegard von Bingen, mística y herbalista, introdujo el uso de lúpulo para preservar el líquido y dar amargor, y transformó la elaboración de la bebida. Al día de hoy von Bingen es considerada una santa patrona de la cerveza.

Y es aquí donde la historia de la cerveza se vuelve aún más interesante si es posible: las mujeres cerveceras dieron paso a la imagen más famosa de la brujería. Varios de los elementos más clásicos de las brujas vienen de la producción femenina de cerveza: el sombrero puntiagudo, la escoba, el caldero, y los gatos.

Ya desde el siglo XIV una mujer con sombrero era considerada más distinguida, elegante y con clase. Una empresaria cervecera que se respetara salía al mercado para vender su producto ataviada con sombrero, pero hacía la prenda más alta y vistosa para distinguirse y atraer clientes. Mientras más alto el sombrero, más se haría notar la mujer y por lo tanto su cerveza. Marketing puro de las mujeres medievales.

Si la mujer en cuestión vendía desde casa, o en pensión o taberna, o simplemente despachando la bebida, también necesitaba distinguirse de otros hogares. Para ello, colgaba en la entrada una escoba, símbolo de trabajo doméstico. El cliente podía estar seguro de que encontraría una ALE casero y de calidad, elaborado por la señora de la casa.

La forma más fácil y cómoda de preparar la cerveza era con un caldero donde hervían el mosto y mezclaban sus ingredientes. Los gatos eran muy apreciados por estas mujeres debido a que combatían a los ratones, principales destructores de granos y propagadores de contaminación.

Por su parte el clero en desacuerdo porque la mujer tenía el control exclusivo de producción y ganancias, los altos poderes católicos las satanizaron y expulsaron hasta que la cerveza fue una industria dominada por hombres, tendencia que prevalece hasta nuestros días. Se volvió común ver producción de cerveza en monasterios, y consumo en reuniones masculinas, mientras la cacería de brujas llegaba a niveles nunca antes vistos en los que al menos 75% de las víctimas fueron mujeres.

Los esfuerzos para separar mujeres y cerveza también tenían como intención evitar que se “distrajeran” de su “propósito principal”: la maternidad. Fue por eso que en 1540 la ciudad de Chester prohibió hacer cerveza a toda mujer entre 14 y 40 años; el margen de edad que consideraban apropiado para tener hijos. Por toda Inglaterra se propagaron chismes de ser anti higiénico y mañas de negocio para eliminar a las mujeres de la industria.

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