El fuego, la humanidad y la alimentación

El fuego, la humanidad y la alimentación

Nunca nos dejamos de maravillar por los grandes logros de la humanidad, y tampoco debemos olvidar los grandes fracasos que nos llevan a considerarnos únicos, sin embargo, cuando buscamos las diferencias entre la humanidad y el resto de los seres vivos, vemos que no son muchas las cosas en que nos diferenciamos: las hormigas construyen espacios para vivir, igual que nosotros.

Entre esas pocas cosas que nos separan de los animales está esa capacidad de crear realidades inmateriales, como los pensamientos abstractos que se manifiestan en el arte, la ciencia y en general en la cultura. En este escrito abordaré un elemento natural controlado por el hombre: el fuego, elemento natural que al haber una interactuación con el hombre, se dio un impacto directo al proceso de “hominización” de nuestros antepasados (ojo, no estoy diciendo que el uso del fuego nos hizo humanos, sólo que fue un factor clave y decisivo).

El control del fuego y su uso en la alimentación mejoró per se la digestión (menor esfuerzo del sistema digestivo, junto a una mayor absorción de nutrientes y un menor volumen de alimentos para consumir. No sólo se impactó en la salud, sino en el estilo de vida:

Primero, había que cocinar los alimentos (productos animales y vegetales) y esperar a que estuvieran preparados para luego ser consumidos en comunidad. Se modifica el vagabundeo para encontrar alimentos y consumirlos en el lugar donde eran encontrados, para consumir los alimentos en el campamento. Inicia el compartir “el pan y la sal”, un elemento de la vida comunitaria. Vida en común.

Segundo, se cree que una primera división del trabajo implicó que las mujeres se especializaran en la obtención de productos vegetales, por lo que se convierten en recolectoras, mientras que los hombres se convierten en cazadores. Esta situación implicó el intercambio de productos y nació el comercio: tú me das y yo te doy, una conducta típicamente humana. Cooperación.

Tercero, para el caso de la cacería, se desarrolla la capacidad de crear instrumentos para matar, estructuras de organización, primero para cazar, luego para trasladar el alimento al campamento y probablemente la entrega de la presa a quien la cocinará y la regresará acompañada de productos vegetales. La humanidad ya está muy lejos de una manada de lobos que es capaz de coordinar un ataque para matar a una pesa. Confianza.

En algún momento estas circunstancias detonaron el surgimiento de las creencias religiosa, ese cemento inmaterial que son los valores y las creencias compartidas. De hecho, para ese momento la sociedad humana ha alcanzado sus características fundamentales: La vida en común, la cooperación, la confianza  y la solidaridad basada y justificada en una serie de valores compartidos.

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