LOS QUELITES, ESPECIES VALIOSAS DE LA COCINA TRADICIONAL MEXICANA

LOS QUELITES, ESPECIES VALIOSAS DE LA COCINA TRADICIONAL MEXICANA

No solo el maíz, el frijol y el chile resaltan en la cocina tradicional mexicana, sino también los Quelites, plantas consideradas alimento de pobres y que lamentablemente al día de hoy, siguen siendo subvaloradas por muchos. Quelites se les llama a las hierbas que nacen espontáneamente en la milpa y a las que también se encuentran fácilmente en el campo, se tienen documentadas más de 500 especies, todas ellas comestibles y localizadas en diferentes regiones del país aunque hay algunas de las que se sabe poco por estar documentadas únicamente de manera local. 

La palabra Quelite proviene de quilitl, vocablo náhuatl cuyo significado es verdura, derivado de quiltic que es verde. Los Quelites son plantas de temporal, es decir que solo crecen cuando llueve pero en el caso de Yucatán, Oaxaca, Chiapas, Puebla y el Estado de México se encuentran durante todo el año. Se consideran Quelites, sobretodo a las hojas tiernas, tallos modificados, guías, botones florales, retoños e inclusive flores, muchas de estas fueron documentadas desde la época colonial, por ser parte de la dieta de los pueblos originarios del territorio mexicano.

Entre las especies de quelites más conocidos por su sabor y textura, destacan el romerito, el huazontle, la verdolaga, la chaya, la hoja santa, el berro, los quintoniles o amarantos, el epazote, el pápalo, el quelite cenizo, el alache, la lentejilla, la hierbamora, el amolquilite o pipiamol, el nabo, la pipicha, el chipilín, la lengua de vaca y los chepiches. El modo de preparación varía según la región, dando diversas características de olor, sabor y textura aunque lo mejor es consumirlos frescos. Su consumo aporta gran valor nutricional, son fuente de vitaminas, minerales, ácido fólico y fibra entre otros, también existen referencias sobre su uso para el tratamiento de diferentes enfermedades.

Los quelites han sido un recurso importante para la supervivencia durante periodos de malas cosechas o temporadas de hambruna, a diferencia de las ciudades que solo los consumen quienes los conocen por tradición familiar o aquellos quienes hoy en día han decidido iniciar una alimentación libre de proteínas de origen animal. Esto permite mostrar que la dieta campesina ha sido sabia, es momento de reconocerla y valorarla y de combatir la Revolución Verde que existe en el país: abandono del campo, pobreza y migración rural, daños ambientales y a la salud causados por los agrotóxicos, la comida industrializada que ha desencadenado en enfermedades crónico degenerativas como diabetes, sobrepeso, obesidad, cáncer, trastornos cardiovasculares entre otras que se suman a padecimientos derivados de la desnutrición.

Fortalezcamos una agricultura sustentable, libre de plaguicidas, transgénicos y suplementos artificiales encaminada a lograr una seguridad alimentaria.

¡Consume Quelites! 

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