P’urhépechas

P’urhépechas

Introducción

Un aspecto importante en la formación de un/una gastrónomo mexicano es el conocimiento de las raíces indígenas sobre las que se han desarrollado la amplia y variada comida mexicana, es por ello que recurrimos a la página Atlas de los pueblos indígenas de México (http://atlas.cdi.gob.mx/I ), donde se encuentra un compendio monográfico de los grupos étnicos del país.

En el presente artículo haremos una breve presentación de los Chichimecas. La información, a la que le agregaremos algunos comentarios cuando sea pertinente, la hemos tomado de http://atlas.cdi.gob.mx/?page_id=5178. Confiamos que esta presentación y referencia a la página de Atlas de los pueblos indígenas de México sea una orientación y motivación para visitarla y conocer más de la riqueza cultural que existe en el país.

Lengua

La lengua hablada por los purépechas en pertenece al tronco lingüístico tarasco

Ubicación geográfica

Se encuentran en el estado de Michoacán, en la región norcentral de la entidad. Esta área se ubica entre los 1 600 y 2 600 msnm y se le denomina P’orhépecheo o Purhépecherhu, que significa “lugar donde viven los p’urhé”. El área se ha subdividido tradicionalmente en cuatro regiones: Japóndarhu (Lugar del Lago), Eráxamani (Cañada de los Once Pueblos), Juátarisi (Meseta), la Ciénega de Zacapu.

Datos Históricos

El actual grupo p’urhépecha deriva de una mezcla de grupos chichimecas, nahuas y pretarascos que habitaron las riberas e islas del Lago de Pátzcuaro, a finales del siglo XII. Los p’urhépecha-uanacaze establecieron su señorío en Tzintzuntzan, Ihuatzio y Pátzcuaro, desde donde empezaron a extender sus dominios a la región del río Balsas, Jalisco, Colima, Zacatula y Guanajuato; en el oriente se aliaron a los matlatzincas para pelear contra los mexicas. Estos últimos pretendieron someterlos, por lo que se dieron grandes batallas desde mediados del siglo XV entre mexicas y p’urhépechas.

A la llegada de los españoles, Nuño de Guzmán inició la conquista de Michoacán en 1521, cuando gobernaba Tangaxoán II, sin que los p’urhé opusieran resistencia.
El siglo XIX estuvo marcado por la reordenación de la tenencia de la tierra. La población indígena de la zona de la Cañada, la región lacustre y el contorno sur del área p’urhé, sufrieron procesos de despojo desde los años setenta, que se vieron acompañados de alzamientos campesinos.

El periodo revolucionario estuvo marcado en la región por las continuas incursiones de combatientes de diversos signos que amenazaban a las poblaciones, y cuyos habitantes estaban en constante movilización de los pueblos a los cerros y viceversa. Ya en la década de los veinte del siglo pasado, destaca la lucha de Primo Tapia, líder p’urhépecha que encabeza un movimiento agrarista con la formación de la Liga de Comunidades Agrarias de Michoacán y posteriormente la Liga de Comunidades y Sindicatos Agraristas en el estado de Michoacán, que permitió a las comunidades la recuperación de tierras.

Religión y Cosmovisión

El panteón p’urhépecha prehispánico estaba dividido en tres grandes grupos: los dioses mayores, los dioses mediadores y los dioses menores. Este pueblo concebía que su origen era divino, por eso en La Relación de Michoacán la historia comienza en el cielo y la segunda parte continúa en la tierra.

Actualmente su panteón se ha transformado. Kuerájpiri es el creador, el dios primario engendrador. De él son hijos Tatá urhiáta, el Padre Sol, y NanáKutsi, la Madre Luna. Las deidades p’urhépechas están ligadas a los elementos fundamentales de la naturaleza: el señor Rayo, el señor de la Lluvia, el señor de la Tierra y el señor del Cielo o firmamento.

Fiestas

Las fiestas principales se dividen en ciclos, siendo así las del ciclo de la cosecha (otoño-invierno); y las del ciclo primavera-verano, en este ciclo se celebra la gran fiesta del trabajo en la que destaca el gremio preponderante de cada comunidad.

Las fiestas tienen la función de enlazar a las comunidades a partir de reciprocidad en las visitas entre las diferentes comunidades. Esta dinámica de intercambio de participación en fiestas se observa sobre todo en la región de la Cañada de los Once Pueblos, en donde existen estrechas relaciones de parentesco.

La celebración de las fiestas se basa en el sistema de mayordomías y cargueros según la comunidad. La elección de los mayordomos y otros cargos religiosos está basada en la decisión de los cabildos, la máxima autoridad religiosa, quienes toman en cuenta las posibilidades económicas y capacidades de los candidatos para el desempeño que los cargos implican.

Sin embargo, las celebraciones del Día de los Muertos requieren una mención especial, donde destaca las que se realizan en la isla de Janitzio, que ha alcanzado un gran reconocimiento cultural y turístico, tanto a nivel nacional como internacioal

Gastronomía

En bodas, bautizos y fiestas patronales se acostumbra preparar churipo, que es un caldo de res con chile rojo y corundas que son una especie de tamal de masa de maíz. Esta es la comida de fiesta más tradicional. En los funerales se acostumbra dar atapakua a los invitados, un platillo consistente en mole rojo con queso, espesado con maíz morado o azul, molido en metate; también puede llevar semilla de calabaza o chilacayote.

La charanda es una bebida destilada tradicional, que se obtiene de la molienda de la caña de azúcar en combinación con cepas de levaduras seleccionadas del mismo jugo, se lleva a cabo una fermentación de la que se obtiene esta bebida. El nombre de la bebida es en honor al Cerro de la Charanda.

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