Qué hacer desde la cuarentena

Qué hacer desde la cuarentena

y lo que nos falta aún por superar

De las crisis más complejas surgen las soluciones que no se pensaban

Actualmente el coronavirus arrasa titulares y anula nuestra capacidad de pensar. El confinamiento, el miedo al contagio, la rapidez de propagación del virus y sus efectos económicos, sanitarios y culturales destructivos, hacen estallar nuestros marcos que interpretan la realidad.

Pero esta pandemia, que ha sido acelerada por nuestro mundo globalizado y el transporte aéreo que une cada vez más lugares, se convierte en una auténtica pesadilla por el seguimiento que le damos en tiempo real. Podemos referir, sin embargo, que históricamente no es la primera y asegurar estadísticamente que no será la última.

Hay dos cosas que recordar en nuestra profesión, la primera es que lo que hacemos, toda proporción guardada, es una profesión más antigua que muchas otras. Por ejemplo, en el Génesis se menciona que José, hijo de Jacob, interpretó los sueños del jefe de los coperos y del jefe de los panaderos de Faraón, <Gén. 40> que coincidieron estando en la cárcel, situación que le permitió a José convertirse en Gobernador de Egipto y transitar adecuadamente por los siete años de bonanza y los siete de hambruna que le predijo al Faraón.

En esta nuestra profesión siempre hemos encontrado la forma de sobreponernos a las distintas situaciones críticas que ha vivido la humanidad, muchas de ellas desarrolladas principalmente en Europa o por europeos, y vinculada lastimosamente a los territorios más alejados, como el caso de Asia, África del Sur, América, el archipiélago filipino u Oceanía. Así pasamos por la plaga del Justiniano[i] en el Siglo VI con al menos 30 millones de muertes;  la famosa peste negra en el Siglo XIV con al menos 200 millones de muertes, que representó el 50% de la población europea; la viruela en el siglo XVI con al menos 56 millones de muertos, entre ellos el 90% de los nativos de Mesoamérica; y, aún dentro de las cuatro más importantes, la fiebre española a inicios del Siglo XX, con al menos 40 millones de muertos. Este último párrafo no lo escribo para deprimirte sino para impulsarte, ya que, después de cada crisis, surgen cosas que nos dejan orgullosos, y logramos no solo superar la crisis sino encontrar caminos que antes, por las condiciones, no veíamos o no eran necesarios.

La historia en donde participamos los Sommeliers nos puede llevar al antiguo Egipto, en la época de los primeros faraones, o a la Grecia antigua, a la Roma de inicios de esta era, al medioevo, al Siglo XVIII en la Francia glamorosa, y por supuesto, a historias más cercanas en los siglos XIX, XX y este joven XXI, de donde conocemos y conoceremos muchas más historias de Sommeliers, de lo que nos gusta hacer, y para ello menciono destellos de experiencias de ex alumnos que deciden dedicarse a esta aventura llamada “Ser Sommelier” ya sea en un crucero que navega por diferentes lugares entre Europa y Oriente Medio – en donde, después de la noticia de que diferentes aeropuertos en el mundo cerraban, procedieron a permitir que los pasajeros fueran desembarcando a medida que tomaban vuelos para regresar a sus países, y la tripulación se queda haciendo guardia hasta que sea posible, por las condiciones globales, retornar al punto de origen; en medio de un viñedo – buscando opciones para continuar la promoción de la cultura del vino cuya base son los recorridos enológicos y la degustación del vino; o viviendo en la bodega de producción – hasta el momento en que, por la sana distancia, se de licencia para poder regresar a casa, y que puedan continuar las labores regulares.


Sin embargo, seguramente te imaginarás que, si nuestras vidas cambian, indudablemente las de ellos y de mucha gente más también. ¿Qué harán ahora? ¿A quiénes atenderán? ¿De qué manera darán sus recomendaciones? Estas y muchas otras preguntas las responderemos con el tiempo y con nuestra dedicación. Así que si eres Sommelier hay que hacer cosas diferentes con el mismo propósito; si aún no lo eres y quieres serlo hay muchísimas oportunidades que aún no vemos y aún más razones para disfrutar esta profesión.

Ser Sommelier es vivir esta pasión, todos los días, superando diferentes retos – hoy llamados COVID-19 e ignorancia – sin importar lo que suceda.

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